Confianza en el Señor Por el Pastor, Justo Román Acero R.

Julio 31 del 2018

 

La diferencia entre todos los seres llamados irracionales que vuelan, nadan, caminan o se arrastran en la tierra, y los seres humanos, es que los primeros viven para el aquí y el ahora, siguiendo los designios de sus instintos o de las leyes trazadas por Dios en la naturaleza; Mientras que el hombre fue dotado por el Creador para avizorar el futuro, y sin ver, creer y proyectarse, inclusive hasta la eternidad.

 

“Fe es, pues, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”

(Hebreos 11: 1).

 

Así, el ser humano vive día a día, y momento a momento, solo por medio de la fe. Aprende, ama, se compromete, viaja, siembra y planea, solo por la fe, aunque muchas veces las evidencias muestren que puede haber dificultades, adversidades y tropiezos. Lo que mueve e inspira al ser humano es ciertamente la fe o confianza en que “yo seré capaz”, “todo cambiará”, y “encontraré ayuda y soporte”. Nada ni nadie le puede garantizar al ser humano la absoluta seguridad de la consecución de sus deseos y propósitos, pero si “cree” que va a poder, que va a llegar, que lo va a lograr, o que va a suceder, entonces vive, existe, avanza, pacta, funda y logra.

 

De esta forma, y en todas las áreas de la existencia humana, inclusive la económica y material, pasando por la familiar y la laboral, se requiere una altísima dosis de fe para que haya posibilidades de éxito; Cuánto más, el área espiritual requiere que confiemos en que Dios existe, que es bueno y que no nos desamparará, para que Él pueda manifestarse. “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe, y que es galardonador de los le buscan” (Hebreos 11: 6). Así, la fe es propia de los seres racionales, nobles, inteligentes, proyectivos y exitosos.

 

La sagrada escritura concluye: “No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hacho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por la fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros, no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma” (Hebreos 10: 35 – 39). “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4: 16).

 

Así, para caminar en el Espíritu como el Señor lo requiere para poder bendecirnos debidamente, es necesario que mantengamos una inquebrantable confianza en Él, aunque en ocasiones parezca que los vientos, las tempestades y las inundaciones naturales de la vida, nos llevarán al naufragio. “No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío(a) eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador …” (Isaías 43: 1b – 3a). “Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio” (Hebreos 3: 12). “…. Él dijo: No te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13: 5b).

 

Debemos recordar, finalmente, que la fe manifestada en confianza espiritual, se origina en el conocimiento de la palabra de Dios; porque siendo Dios una persona, solo se puede conocer y apoyar en él, en la medida en que lo oímos consistentemente y lo conocemos. “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10: 17).

 

Le animo a que haga un devocional con 1 Pedro 1: 1–9. Léelo varias veces; observe los detalles y las claras afirmaciones que el apóstol Pedro hace, y saque conclusiones y aplicaciones que el Señor quiere para su vida. Entre otras cosas, observe que la vida cristiana, según el Espíritu, está inmersa en pruebas y aflicciones, permitidas por el Señor, para que la fe sea bien refinada, pero que contamos con la fidelidad y el amor inconmensurable del Señor.

 

Pastor, Justo Román Acero R.

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Confianza en el Señor Por el Pastor, Justo Román Acero R.
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