El Creyente en los Tiempos Finales Por el Pastor, Justo Román Acero R.

Octubre 17 del 2017

 

 

Creemos que el creyente cristiano de la última generación, debe estar preparado para el día en que sea librado de la inminente tribulación, a través del evento sobrenatural llamado “Rapto” o “Arrebatamiento”, mediante el cual los cristianos fieles serán sacados de la tierra por el mismo Señor Jesucristo, de manera inesperada, para que tengan gloriosa e inquebrantable comunión con Él.

 

Sustento sagrado:

 

Jesús, poco antes de partir, prometió que volverá por sus creyentes para que estén con él para siempre. Juan 14: 1 – 3: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”.

 

Jesús explica cómo será el fenómeno. Mateo 24: 40 -42: “Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor”.

 

El apóstol Pablo amplía la explicación. 1 Corintios 15: 50 – 53: “Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad”.

 

A los filipenses el apóstol Pablo se lo dijo así: “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas” (Filipenses 3: 20, 21).

 

El apóstol Pablo, entonces, revela que en general, los creyentes cristianos seremos raptados por el Señor, quien estará en el aire recibiéndonos. 1 Tesalonicenses 4: 16, 17: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”.

 

El apóstol Pablo también afirma, por el Espíritu Santo, que los creyentes cristianos seremos salvos del día de la ira, a través del rapto.

1 Tesalonicenses 1: 10: “y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera”. Y Pablo añade: 1 Tesalonicenses 5: 9, 10: “Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él“.

 

Sólo los creyentes fieles serán raptados. Algunos se quedarán para ser limpios. En la parábola de las diez vírgenes de Mateo 25: 1 – 13, las cuales estaban esperando a su Señor (Las diez representan la totalidad de la iglesia que espera a su Señor), sólo la mitad son llevadas. Este pensamiento está en concordancia con la expresión reiterada de Jesús de “El uno será tomado y el otro será dejado” en Mateo 24: 40, 41.

 

El Señor mismo advierte a la iglesia de la última generación: “Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. Pero si aquel siervo fuere malo y dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aún a comer y beber con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en día que este no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.” (Mateo 24 : 44 – 51). Nótese que este “lloro y crujir de dientes” no es “condenación eterna”, sino mucho dolor y angustia al quedarse en la tribulación sobre la tierra.

 

En resumen, hay un grupo de creyentes (siervos) que cuando el Señor venga, se quedarán en la tierra siendo castigados duramente (tribulación), debido al tipo de cristianismo deshonesto (hipócrita) que estaban viviendo. Inmediatamente después sigue con la parábola de las diez vírgenes. Los creyentes que se queden no se condenan, pero sufrirán la gran tribulación, para purificación, hasta la misma muerte.

 

Daniel 11: 35: “También algunos de los sabios caerán para ser depurados y limpiados y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado; porque aun para esto hay plazo”. Apocalipsis 7: 14: “Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero”.

 

En cualquier caso, el Señor le advierte a los creyentes de la última generación (Iglesia de Laodicea en Apocalipsis 3: 14 – 22) que se cuiden de ser tibios (hipócritas) es esos tiempos difíciles, porque de lo contrario los vomitará de su boca. Es decir, ya estando adentro, serán dejados para limpieza hasta que se conviertan en alimentos digeribles.

 

Y luego añade, en el versículo 18, que es una generación de creyentes que tiene que esforzarse por tener fe de verdad (“comprar oro al fuego”), aunque sea difícil; y comprar (costoso) vestiduras blancas; es decir, pureza; y ungir los ojos con colirio (tener la mirada santa del Espíritu Santo de acuerdo a la palabra). Y añade además, que él está a la puerta y llama (versículo 20), y que ya viene; y que el que hace todo esto caminará con él, y le permitirá estar en la gran cena de las bodas del Cordero.

 

 

Pastor, Justo Román Acero R.

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