El Origen de la Gracia de Dios Por el Pastor, Justo Román Acero R.

Marzo 27 del 2018

 

Leer: Rom. 9:13–33 Memorizar: Rom. 9:15,16

 

Después de la caída en Edén, el hombre quedó sin ninguna posibilidad de comunión con Dios. Había declarado que Dios, que era la vida misma, era mentiroso, y que además él también tenía derecho a reinar por el conocimiento personal del bien y del mal. Se había colocado a favor del bando egocéntrico del enemigo. Por lo tanto, y a partir de ahí, nada de lo que pudiera hacer cubriría satisfactoriamente la medida de la justicia de Dios. No hay duda que quedó literalmente muerto espiritualmente. “la paga del pecado es la muerte…(Romanos 6: 23). Había roto con la vida. “Y Jehová, echó al hombre de Edén, y lo alejó del camino del árbol de la vida” (Génesis 3: 23, 24). Volver a ganar la amistad con la vida misma (Dios), ya no estaba en sus manos.

 

En este estado, si Dios le acepta al hombre cualquier tipo de ofrenda para restablecer su gloriosa, inquebrantable e íntima relación y comunión (salvación), se descalificaría a sí mismo, porque sería una ofrenda proveniente de un muerto despreciable. Por otra parte, al aceptar cualquier “buena obra” del hombre, avalaría precisamente la pretensión de este de proclamarse digno, justo y bueno por sí mismo; le confirmaría al hombre que es tan “divino”, que “sus obras” satisfacen la exigencia de Dios, y que Dios entrega su gloria por cualquier ofrenda de un muerto espiritual. Además, Dios proclamaría que ante pecado tan horrendo, el peor de todos, contra él mismo, como era el de amar y abrazar la muerte y a su vez despreciar la vida, la pena podría ser ínfima, y su justicia, despreciable; defendería la impunidad, y se quedaría sin autoridad (él mismo tendría poco valor).

 

Por otra parte, y siguiendo con la misma idea, si las “buenas obras” fueran satisfactorias para Dios, en cuanto a la salvación, los llamados “santos” o beatificados por otro hombre, serían ciertamente mediadores aceptados por Dios, y la ofrenda de Dios mismo en Jesucristo su hijo, sería vana e innecesaria; sin dejar de lado que estaríamos tratando con un dios malvado que sacrifica a su propio hijo sin necesidad alguna, porque el hombre se podría salvar por su propia bondad o su ingenio religioso.

 

Desde la perspectiva bíblica, no quedaba otra opción: Para que el hombre tuviera esperanza, se requería una intervención absolutamente divina (sin ingerencia humana), para que la gloria fuera totalmente de Dios, que era lo que se había pretendido robar en Edén. Se requería que el precio por tan descomunal pecado supliera la perfecta justicia de Dios, que solo El mismo podía pagar; y que entonces la salvación fuera solo por medio de la fe del hombre, que también la proveería el Espíritu Santo de Dios. Esto es lo que se llama gracia. Entregar la vida misma por un enemigo despreciable y muerto que nada puede hacer, para que este vuelva a vivir.

 

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2: 8,9).

 

1. LA CONDICIÓN DEL HOMBRE DESPUÉS DE ADÁN.

1.1 Qué opinión tiene Dios del hombre en general? (Isaías 1: 5, 6; Jeremías 17: 9).

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1.2 Hay algún hombre confiable, según Dios? (Jeremías 17: 5).

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1.3 Cuál es la opinión de Dios en los Salmos, según Romanos 3: 10 – 18?

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1.4 Qué sale normalmente del Hombre según Jesús? (Marcos 7: 21 - 23).

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1.5 Dios acepta algo del hombre? Religión? (Isaías 1: 11 – 15).

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1.6 Si Dios hubiera aplicado toda su justicia, tendríamos esperanza? Cómo hubiéramos terminado. (Isaías 1: 9).

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1.7 Cuál es el diagnóstico que hace el apóstol Pablo de la condición y situación del hombre? (Romanos 1: 18 – 32).

(Descríbalo en máximo seis palabras).

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2. EL PLAN DE DIOS

 

2.1 ¿Quiere Dios condenar al malvado hombre? (Ezequiel 18: 23).

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2.2 Actuaría Dios como juez injusto, absolviendo al hombre sin pena alguna?

(Romanos 2: 1 – 9), Qué demanda su santidad.

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2.3 Cuáles son los propósitos de la ley de Dios? Salvarlo? (Romanos 3: 19, 20; 4: 15).

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2.4 Qué hicimos con la ley, y cuál fue el resultado? (Romanos 3: 23).

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2.5 Cuál es, entonces, la única esperanza? (Romanos 3: 24).

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2.6 Si somos justificados gratuitamente, a pesar de nuestra gran maldad, entonces Dios es injusto, alcahuete e impuro?

(Romanos 3: 25, 26). El malo nunca paga? El aprueba al malo? Explique.

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2.7 En la perfecta justicia de Dios, alguien tenía que pagar (Muerte contra muerte).

Quién pagó? Quién murió?

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2.8 Por qué medio se nos aplica la justicia de Dios, la cual necesitábamos recibir para salvarnos? (Romanos 3: 27 - 30).

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2.9 Porqué no podía ser por obras? (Romanos 4: 4, 5).

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2.10 De quién sería la gloria si la salvación fuera por ritos, bondades u obras humanas?

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Pastor, Justo Román Acero R.

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