Jesús presenta al Espíritu Santo - Parte 3 Por el Pastor, Justo Román Acero R.

Mayo 22 del 2018

 

24. Además, dice Jesús, el divino Consolador convence al mundo de “Justicia”, “por cuanto yo voy al Padre”, “y no me veréis más”. De esta forma, el Consolador no solamente salva al creyente, permitiéndole nacer de nuevo al quitar el “Pecado” o ruptura original, sino que lo santifica, convenciéndolo de que sus “pecados”, fruto del “Pecado”, han sido también totalmente perdonados, porque la justicia de Dios, que tenía que ser aplicada por su propia injusticia (la del pecador), ya ha sido plenamente satisfecha. Dios es Santo y Justo.

 

25. ¿Qué argumento había de emplear el Espíritu de Verdad para convencer al inconverso de la justicia de Dios en su favor, en cuanto esta fue descargada por fe sobre el cuerpo de Jesús? R/ Su resurrección, su ascensión a los cielos y su gloriosa identificación con el Padre en su Reino. Esas serían las contundentes evidencias de que él era absolutamente justo (“yo voy al Padre y no me veréis más”), y de que, por lo tanto, su sacrificio satisfacía plena y definitivamente la justicia de Dios, a favor del creyente. “El justo por los injustos” (I Pedro 3: 18). Así que el Consolador convence al creyente, de que en Cristo Jesús, Dios lo ve espiritualmente como un verdadero santo (Efesios 1: 4); En proceso de santificación humana, pero definitivamente santo y plenamente aceptado en el Señor Jesucristo.

 

26. En tercer lugar, dice Jesús, el Consolador convencerá al no creyente, de juicio; “por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado”. El Consolador no solamente aplica la Salvación y la Santidad espiritual al creyente, sino que le aplica también la Liberación. Lo convence de que ya no hay poder superior sobre él que lo induzca irremisiblemente a hacer el mal o a ser víctima del mal de parte del maligno. Lo convence de que está libre de la influencia de toda fuerza maligna, en la medida en que se mantenga bajo el señorío de Jesús, por cuanto Jesús las venció de manera definitiva (Juan 12:31; 1 Juan 3:8).

 

27. A partir de ahora, el creyente tendrá como principal influencia en Cristo Jesús, en su corazón, al Espíritu Santo. El Consolador le permite experimentar al cristiano el tan anhelado sentido de libertad y autoridad espiritual que siempre ha buscado a través de esfuerzos, buenas intenciones, esoterismos y hasta religiones. En resumen, el Consolador convence al mundo separado, de que en Cristo Jesús, y sólo en Cristo Jesús, podrá ser Salvo, Santo y Libre; Es decir, siempre amado, siempre perfeccionado y siempre victorioso.

 

Juan 16: 13 “Pero cuando venga el Espíritu de Verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir”.

 

28. Si el verbo que refleja fielmente la labor del divino Consolador en el mundo, es “Convencer”, el que refleja fielmente la labor del Espíritu de Verdad, en el corazón del creyente, es “guiar”. Porque el mundo necesita convencerse y convertirse, pero el creyente necesita una guía confiable para vivir. Ciertamente, el creyente necesita que se le enseñe y se le recuerden las verdades inequívocas de la palabra (numeral 11), pero también necesita que se le guíe en la infinidad de detalles que rodean la vida misma, y que muchas veces no están claramente definidas en la palabra.

 

29. La herencia adánica expresada a través del mundo e inspirada por el maligno, ha dejado al hombre una tendencia inmanejable hacia lo equivocado, hacia lo perverso, o hacia lo pervertido. Esta herencia cuya influencia no se extingue al momento de su conversión al señorío de Jesús, requiere de un nuevo proceso de dirección confiable; y el Espíritu Santo es el único que se la provee.

 

30. Luego dice Jesús: “El Espíritu de Verdad no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere”. Es claro que el Espíritu de Verdad habla solo conforme a lo que está escrito, y hace saber al creyente, es decir, hace entender, aceptar y aplicar, las cosas que habrán de venir. Así, el Espíritu Santo puede prever cualquier peligro o acechanza para el creyente, aún en los caminos seculares que tiene que transitar, y lo puede guiar en las decisiones cotidianas de la vida, para que finalmente su andar diario esté acorde con la palabra de verdad. Esto, en la medida en que este se mantenga en plena comunión con él.

 

Jesús concluye: Juan 16: 14,15: “El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber”.

 

31. Después del mundo y del corazón del creyente, los cuales convence y guía respectivamente, el Espíritu de Verdad glorifica a Jesús tomando de él, haciéndolo “saber”. ¿Qué significa “tomar, y hacer saber”? Y, ¿En dónde lo hace “saber”? R/ Significa que la fuente del Espíritu de Verdad es Jesús mismo, y que luego, lo que hace, es dar a conocer o levantar a Jesús para que todos lo vean en toda su dimensión. En resumen, dice el versículo, glorificar. Así, el Espíritu de Verdad hace resplandecer a Jesús, de manera sobresaliente y excelsa. ¿En qué lugar o institución lo hace resplandecer? Este lugar, y no puede ser otro, es la Iglesia. Allí, dice Jesús, el Espíritu de Verdad, después de tomar “todo” lo que es de él: su naturaleza, su carácter y sus dones sobrenaturales, los reparte abundantemente entre todos los creyentes para que Jesús sea glorificado (Efesios 4:3,4).

 

32. De esta manera, la naturaleza espiritual de Jesús, con sus “siete Espíritus”, descritos en Isaías 11: 1, 2; Su carácter excepcional, llamado en Gálatas 5: 22, 23 como “fruto”; Y sus destrezas sobrenaturales, llamados “Dones” por el apóstol Pablo en I Corintios 12, son esparcidos, aplicados y manifestados sólo en la Iglesia cristiana, que es precisamente el cuerpo de Cristo (Mateo 18:20), para que este sea excelsamente “Glorificado”. Además, es interesante observar que Jesús insiste en afirmar que todo lo del Padre es de él; por eso las tres partes que el Espíritu de Verdad toma de Jesús, son de naturaleza netamente divina, y “las hace saber” (imparte) suficientemente en la iglesia, para que él resplandezca.

 

33. Todo lo que el Espíritu Santo provee en la Iglesia acerca de Jesús, lo toma directamente de Jesús, no de él mismo, porque Jesús es el mismo Padre. Así que cuando una Iglesia está llena del Espíritu Santo no alaba al Espíritu Santo sino solo a Jesús.

 

Nótense los tres campos de acción del Espíritu de Verdad: Mundo, Creyente e Iglesia; Y sus tres labores respectivas: Convencer, Guiar y Glorificar. Es decir, al mundo lo convence, al creyente lo guía, y en la Iglesia glorifica a Jesús.

 

Hasta aquí la perfecta presentación que hace Jesús acerca del Espíritu Santo.

 

Pastor, Justo Román Acero R.

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