La Gran Comisión es una orden Por el Pastor, Justo Román Acero R.

Septiembre 25 del 2017

 

Creemos que el Señor Jesucristo ordenó a todos los creyentes que proclamen el evangelio a todo el mundo, y que ganen y formen seguidores disciplinados de Jesucristo a través de la labor del discipulado en todas las naciones. Creemos que el cumplimiento de esta orden requiere que todas las ambiciones personales y mundanas sean subordinadas a una entrega total a Aquel y por Aquel que nos amó y se entregó así mismo por nosotros. Creemos que en esta labor el creyente es especialmente asistido por el Espíritu Santo, y le significa al creyente las más grandes bendiciones de parte del Señor.

 

Sustento sagrado:

 

La gran comisión en el evangelio de Mateo. Mateo 28: 18 – 20:

“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”.

 

La gran comisión en el evangelio de Marcos. Marcos 16: 15, 16:

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”.

 

La gran comisión en el evangelio de Lucas. Lucas 24: 45 – 47:

“Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras, y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén”.

 

La gran comisión en el evangelio de Juan, está asociada con la provisión del Espíritu Santo. Juan 20: 20 – 22: “Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor. Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo”.

 

El Espíritu Santo asiste al creyente para que testifique con su vida y con sus palabras de la salvación en Jesús, en cualquier medio en que se encuentre. Hechos 1: 8: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”.

 

El Espíritu, a través del apóstol Pablo, revela la premura con que el creyente cristiano debe predicar en el mundo de la salvación en Cristo Jesús. Además revela la imagen que tiene Dios de los que llevan estas Bunas Nuevas de Salvación. Romanos 10: 13 – 15: “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!”. Según el Espíritu, los que llevan el mensaje de la salvación son de caminos muy hermosos para Dios.

 

La predicación de la palabra en el mundo, con su evangelización y discipulado como un modo de vida, será uno de los parámetros de evaluación en el juicio de los cristianos. 2 Timoteo 4: 1, 2: ”Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”.

 

La vida cristiana, entre otras cosas, incluye necesariamente, según Pablo, ayudar a configurar un movimiento interminable de testimonio por Jesucristo, partiendo de cada cristiano. 2 Timoteo 2: 2: “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”.

 

Jesús establece la conclusión de esta manera: Mateo 6: 33: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas, les serán dadas por añadidura”. Un reino incluye un Señor y unos vasallos; Y Jesús dice que la mayor fuente de bendición que pueda concebirse es dedicarse a buscar que él sea el Señor de la mayor cantidad de personas en el mundo, para que su reino sea cada vez más grande y más glorioso. Esta es la obra de las obras y la gloria de las glorias.

 

 

Pastor, Justo Román Acero R.

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