La Trinidad Por el Pastor, Justo Román Acero R.

Diciembre 18 del 2018

 

La sagrada escritura nos revela que hay un solo, eterno y verdadero Dios, creador de los cielos y la tierra, y de todo lo que en ellos existe, el cual rige íntegramente toda existencia, en forma recta, sabia y bondadosa. Génesis 1:1-31; Deuteronomio 6:4,5; Salmo 24:1,2; Marcos 1:29,30.

La misma sagrada escritura nos revela que ese Dios UNO, existe eternamente en tres personas: El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo. Y que cada una de esas tres personas, poseen los mismos atributos de la perfecta deidad, y las particulares características de la personalidad. Es decir, que piensan, sienten y deciden, de manera independiente, pero en absoluto, perfecto y eterno acuerdo.

 

Desde el primer versículo de la Biblia, Dios es presentado como “plural”. Génesis 1:1

“En el principio creó Elohim los cielos y la tierra”. NOTA: Elohim, es Dios en plural, o plural de Dios. Génesis 1:26: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree .……..” Dios “Elohim”, que es “Dios en plural” dice: “hagamos” (varios), y “conforme a nuestra (nosotros) semejanza”. Elohim contiene toda la multiplicidad posiblemente concebida, expresada en una perfecta Unidad. En el Nuevo Testamento, que revela todo lo prometido o sugerido en el Antiguo Testamento, queda claro, quienes eran esos “nosotros” (Dios Trino).

 

La Biblia revela, en el Nuevo Testamento, que el Dios trino, estuvo y está presente desde siempre. 1 Corintios 10:2-4 “Y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo”. El Padre, Cristo y el Espíritu, estuvieron todo el tiempo presentes en el Antiguo testamento, desde el mismo momento de la creación. “…y el Espíritu de Dios se movía

sobre las aguas…” Génesis 1:2.

 

La Biblia también revela que el Espíritu de Dios estuvo presente en todo el Antiguo

Testamento. Salmo 51:11 “….y no quites de mí tu santo Espíritu”. Jueces 13:25 “El

Espíritu de Jehová comenzó a manifestarse en Sansón………” 2 Crónicas 20:14 “ Y vino sobre Jahaziel el Espíritu de Jehová en medio de la reunión”. Proverbios 1:23 “Volveos a mi reprensión; he aquí yo derramaré mi Espíritu sobre vosotros, y os haré saber mis palabras”. En el Antiguo Testamento, el Espíritu de Dios era quien guiaba a quienes estaban escribiendo con sus vidas el plan de Dios para toda la humanidad.

 

La Biblia también revela que Jesús y el Padre, eran y son una misma persona.

Juan 14:6-11 “Yo soy el camino, la verdad y la vida; Nadie viene al Padre sino por mí.

Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais……El que me ha visto a mí ha visto al Padre….¿No crees que yo soy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí…”. Además, Juan 10:30 “Yo y el Padre uno somos”. Apocalipsis 1:5,6 “Y de Jesucristo el testigo fiel, ……. quien nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio, por los siglos de los siglos. Amén”.

 

La Biblia sigue revelando que Jesús y el Espíritu Santo, son una misma persona.

Juan 14:26; 15:26 “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en

mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”.

“Pero cuando venga el Consolador a quien yo es enviaré del Padre, el Espíritu de Verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio de mí”. Así, pues, Jesús presenta al Espíritu de Verdad o Consolador o Espíritu Santo, como parte de la perfecta trinidad divina, junto con él y junto con el Padre.

 

La Biblia revela que el fundamento de la Iglesia está en la trinidad divina.

Efesios 4:4-6 “Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un

cuerpo, un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra

vocación; un Señor (Jesús), una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es

sobre todos, y por todos, y en todos”. Para saber si un cristiano o una iglesia es

verdadera, es necesario filtrarlos a través de la naturaleza, obra y misión de cada uno de los integrantes de la divina y eterna trinidad. Ellos son los únicos parámetros válidos

para evaluar la correcta y verdadera fe individual y eclesial.

 

La Biblia sigue revelando la Trinidad, y ahora lo hace en la iglesia del primer siglo.

Hechos 7:55 “Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios”. Esteban, el primer mártir de la iglesia cristiana, al momento de su partida, experimentó y vio al Dios Trino en toda su dimensión.

 

La Biblia revela al Dios trino en la obra cristiana. 1 Corintios 12:4-6 “Hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor (Jesús) es el mismo. Y hay diversidad de operaciones pero Dios (el Padre), que hace todas las cosas en todos, es el mismo”. Para que el cristiano pueda hacer algo verdaderamente válido para Dios en la tierra, debe involucrar necesariamente la trinidad

divina, con las diferentes dotaciones, campos y métodos, que a cada persona corresponden.

 

La Trinidad en la gran encomienda de Jesús resucitado. Mateo 28:19 “Por tanto, id, y

haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo,

y del Espíritu Santo “. La última orden que Jesús dio, después de resucitar, fue ir al mundo entero a ganar seguidores disciplinados para Dios, sumergiéndolos en los tres

nombres de la trinidad divina. “El nombre”, hace referencia a la naturaleza y a la misión

de su portador. La encomienda, entonces, consiste en sumergirlos en la eterna soberanía de Jehová Dios el Padre (Yo Soy el que Soy); Sumergirlos en la multiforme gracia salvadora de Jesús el Hijo; Y sumergirlos en la maravillosa vida de aventura y propósito del Espíritu Santo. La gran comisión que le asigna Jesús a los apóstoles, y a través de ellos a los cristianos de todas las épocas, es toda una misión multidimensional, que está completamente asociada con la trinidad divina.

 

Conclusiones:

1. Bíblicamente, Dios es Tri-Uno.

2. Sin una experiencia espiritual con cada una de las personas de la trinidad divina, no puede haber genuina conversión, ni salvación.

3. Sin aceptar la divina trinidad, es imposible entender y vivir el plan perfecto de Dios trazado en su palabra.

4. Todo lo bueno para el cristiano, y la mayor bendición que se pueda proferir, involucra la naturaleza y la misión de la trinidad divina (2 Corintios 13:14).

5. Negar la trinidad es exponerse a perder por siempre el alma; y tratar de entenderla y explicarla en toda su dimensión, es exponerse a perder la razón.

 

Esto último porque se trata de un menosprecio a la fuente misma de la fe, y un ataque

a la naturaleza de Dios, que es por sí misma insondable.

 

 

Pastor, Justo Román Acero R.

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