La Obediencia Por el Pastor, Justo Román Acero R.

Agosto 13 del 2018

 

El Señor Jesús dice: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él” (Juan 14: 21,23).

 

Observemos el planteamiento de Jesús:

 

¿Cuál es la única demostración de amor que el Señor acepta como válida?

R/ Tener o conocer muy bien sus mandamientos, para luego guardarlos con entera obediencia.

 

¿Qué sucede con quien guarda los mandamientos del Señor?

R/ Es amado por el Padre y por el Hijo, y experimentará una manifestación inequívoca del Señor.

 

¿Qué decisión toma el Padre y el Hijo cuando alguien guarda su palabra, demostrándoles verdadero amor?

R/ Vienen los dos, el Padre y el Hijo, y hacen morada en el creyente obediente.

 

Es importante anotar, que el Señor Jesús no dice que la manifestación de Dios en un creyente, proviene de intervenciones sobrenaturales pastorales o musicales, sino que él y el Padre se manifiestan, cuando el creyente obedece a sus mandamientos. Es más, Jesús había dicho en el mismo escenario, que el Espíritu Santo le sería dado solo a los que guardaran sus mandamientos. Veámoslo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de Verdad, al cual el mundo no puede recibir …“ (Juan 14:15–17a). Por su parte, el apóstol Pedro lo expresa así: “Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen” (Hechos 5: 32).

 

Es por esto que el reclamo más sentido que el Señor Jesús hace a todos los llamados “cristianos”, de todas las épocas, es: “¿Porqué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” (Lucas 6:46).

 

Meditemos en sus palabras:

 

¿Cuál es el máximo requerimiento que el Señor Jesucristo hace a los creyentes cristianos?

R/ Que así canten, bailen y se sepan versículos de memoria, no se llamen cristianos, si no le obedecen; Y que no le llamen Señor, tomando en vano su santo nombre, si no están dispuestos a hacer su voluntad expresada en su palabra.

 

Entonces, ¿En dónde está expresado lo que Jesús nos dice que hagamos o dejemos de hacer?

R/ Básicamente en la “Constitución del Reino de los cielos”, o “Sermón del monte”, descrito en los capítulos cinco, seis y siete del evangelio de Mateo.

 

De hecho, en el centro de la constitución del Reino, en Mateo 6: 5–15, el Señor Jesús da por sentado que el cristiano ora, y que cuando lo hace, reconoce a Dios como su Padre alto, digno y sublime, y luego como su Rey, a quien hay que obedecerle, pidiendo que sea hecha su voluntad que es lo único perfecto que hay en la tierra.

 

¿Por quién debe ser hecha la voluntad del Señor?

R/ Obviamente por quien está orando.

 

Por otra parte, ¿Qué dice Dios en el Antiguo Testamento? Veámoslo: “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones; Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas. Y por haber oído estos decretos, y haberlos guardado y puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a los patriarcas. Y te amará, te bendecirá y te multiplicará, …“ (Deuteronomio 7: 9, 11,12, 13a). “Espera en Jehová, y guarda su camino, y él te exaltará para heredar la tierra; Cuando sean destruidos los pecadores, lo verás” (Salmo 37: 34).

 

Se puede afirmar, sin temor al equívoco, que el principal llamado de Dios a la humanidad, descrito a todo lo largo de la sagrada escritura, es a la obediencia; Por lo tanto, sus más grandes y gloriosas promesas para sus hijos, están ligadas a la obediencia a su voluntad expresada en su palabra; Y sus más dolorosas premoniciones, están ligadas a la desobediencia. Por favor, examine con detenimiento todo el capítulo 28 del gran libro de Deuteronomio, en donde están discriminadas todas las bendiciones del Altísimo para el creyente obediente, y todas las dramáticas reprensiones para el creyente desobediente. Recordemos que el Señor advierte en Mateo 5:17–19, que la ley moral del AT sigue vigente. Porque somos salvos solo por gracia mediante la fe, sin la ley sacrificial mosaica, pero la ley moral es la que Jesús continúa demandando para sus creyentes.

 

 

Pastor, Justo Román Acero R.

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