Recomendaciones prácticas para orar Por el Pastor, Justo Román Acero R.

Noviembre 6 del 2018

 

1. INDIVIDUALMENTE Y/O EN UNIÓN CON OTROS.

 

“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:6).

“Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:19,20).

Jesús oró solo: “En aquellos días Jesús fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios” (Lucas 6: 12). Jesús ora con otros: “Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo” (Mateo 26: 38).

 

 

2. EN CUALQUIER POSICIÓN Y LUGAR.

 

“ …. Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad. En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado” (Salmos 4:4,8).

 

“Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, cando alzo mis manos hacia tu santo templo” (Salmo 28:2).

 

“ ... nuestro cuerpo está postrado hasta la tierra” (Salmo 44:25b).

 

“Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Marcos 1:35).

 

“Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda” (1 Timoteo 2:8).

 

 

3. EN SILENCIO Y/O EN VOZ ALTA.

 

“Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío” (Salmo 19:14). “Guarda silencio ante Jehová, y espera en él … “ (Salmo 37:7a).

“El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbido apacible y delicado. Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías? Y le dijo Jehová: Vuélvete por tu camino..." (1 Reyes 19:11,12,15a).

“Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! (Juan 11:41b – 43). Repasar Jer. 33:3.

 

 

4. SIN CESAR.

 

“Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración” (1 Pedro 4:7). “Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17). A todas las horas.

 

¿Cómo velar en oración, y sin cesar?

R/ “Dad gracias por todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:18). Manténganse en gratitud por cada circunstancia positiva o negativa que traiga el diario vivir. Al despertar, al tomar cada comida, al vestirse, al negociar, al lograr o al fracasar, al contactar, etc.

 

 

5. IDEALMENTE A PRIMERA HORA DEL DÍA.

 

David oró: “Oh Jehová, de mañana oirás mi voz, de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré” (Salmo 5: 3).

 

“Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, Jesús salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Marcos 1:35).

 

“Dios está en medio de su ciudad; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana” (Salmo 46:5).

 

“Despierta, alma mía; despierta, salterio y arpa; Me levantaré de mañana. Te alabaré entre los pueblos, oh Señor” (Salmo 57:8,9a).

 

“De mañana sácianos de tu misericordia, y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días” (Salmo 90:14).

 

“De mañana destruiré a todos los impíos de la tierra, para exterminar de la ciudad de Jehová a todos los que hagan iniquidad” (Salmo 101.8).

 

 

6. A LAS TRES DE LA TARDE.

 

“Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración” (Hechos 3:1).

Según este versículo, todo parece indicar que las tres de la tarde (la hora novena), a partir de la muerte del Señor en esa hora, se convirtió en una hora especial para orar. Y no es para menos; porque nada es fortuito en la vida y en la muerte del Señor.

De hecho hay infinidad de testimonios de quienes han orado con persistencia en esta hora, en el sentido de que han encontrado respuestas a sus peticiones más sentidas y difíciles.

Inclusive en un convento de monjas católicas en los Estados Unidos, por indicación de la madre superiora, quien había leído este versículo, implantaron la oración obligatoria y especial a las tres de la tarde, comenzando, dicen las monjas de ese convento, a sucederse cosas en extremo especiales.

En nuestra Iglesia, La Gran Comisión de Jesucristo, de Cali, Colombia, oramos todos los días sin falta, de Lunes a Viernes, a esa hora, desde que se fundó la Iglesia en 1996, y la verdad es que permanentemente vemos las oraciones contestadas de prácticamente todo cuanto pedimos.

 

 

Pastor, Justo Román Acero R.

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